El Chigüire Literario y la temporada 2012

Este año, a diferencia de otros años, no tuve chance de hacer el post inaugural de cada año. A finales de 2011 cambiaron muchas cosas en mi entorno, y el 2012 comenzó con mucha fuerza.

Hace 6 años comencé una plataforma tecnológica de un curso de inglés, para la cual ya no trabajo. Los días en los que esperaba obtener un empleo en videojuegos cambiaron por el espíritu de iniciar un camino dictado por mí y por mis asociados.

Creo que iniciar una empresa tiene que ver más con los principios e ideales que con la idea que tengas en sí. Algunas veces las ideas no se implementan con la cadencia que esperabas, o tienes que ajustarlas progresivamente hasta que la idea final no se parece absolutamente nada a la idea que habías tenido inicialmente.

Los ideales y los principios no se enseñan en un curso universitario, o en un curso de negocios. Los ideales se aprenden en casa y durante el transcurso de tu vida. La importancia de ir a la universidad no reside del todo en pasar las materias y recoger tu título. La importancia reside en las relaciones que hagas, los amigos que formes y las experiencias que tengas. No por eso pienso que todos deban ir a la universidad, pero sí creo que deben tener experiencias similares, a través de la convivencia y del trabajo. Un empleo debe ser una oportunidad para hacer algo transformativo, más que un mero medio para llegar al quince y último.

Y sé que decir esto en un lugar como Venezuela es como hablar extraterrestre. Donde todos tienen que hacer tantas maromas para mantenerse a flote que pensar en salir del mar es simplemente utópico. Pero tenemos ejemplos del pasado. El inmigrante que ha llegado al país con una maleta, y gracias a su esfuerzo creó algo donde antes no había nada. Son estos ideales los que iluminan el camino en los momentos más duros.

Para mí el desarrollo de videojuegos ha sido más bien un red herring; un head-fake, como lo dice Randy Pausch. Aprender a desarrollar videojuegos ha sido para mí más acerca de cómo desarrollar una idea y emprenderla que de propiamente hacer videojuegos a toda costa. Este acto de osadía te marca, te distingue del resto y te hace ver las cosas de un modo distinto.

Por eso me gusta ver a tantos chamos queriendo desarrollar juegos. Detrás de los ojos que sueñan y exigen vivir el sueño de hacer videojuegos, veo un espíritu de emprendimiento, el alma que ansía vivir en libertad, el espíritu adolescente que desecha el statu quo porque le parece que lo que está no es suficiente, y que hay cosas mejores.

Por eso, espero que este año seamos cada vez más. No sólo los que desarrollan videojuegos, sino los que salen en búsqueda de su propio camino. Porque este camino no lo podemos recorrer solos. Nos necesitamos los unos a los otros.

P.D.: Este año puede que vuelvan cosas buenas que deben repetirse ;-)