Charla: Bret Victor – Inventando sobre Principios

Esta es una interesante charla en la que un programador habla de cómo inventa herramientas que ayudan a la gente a entender y crear. Me parecen geniales los controles gráficos que utiliza para alterar los parámetros de dibujo de una escena de un árbol, y que actualizan instantáneamente la escena, además de otras escenas que demuestra en esta charla. Es una hora bien invertida.


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Santiago Siri – Internet puede hacer que tu idea cambie el mundo en el TEDxJoven@RioDeLaPlata

Esta charla de Santiago Siri de 14 minutos explica el poder de Internet para impulsar el sector tecnológico de Argentina. Santiago desarrolló videojuegos y actualmente desarrolla proyectos para la web, y su charla toca el tema de la mentalidad de consumidores y creadores, un tema que he tocado anteriormente, por lo que creo que se aplica claramente para nuestro caso venezolano.


Enlace al video.

Charla de Google I/O: Programación de juegos con Google Web Toolkit

Google está apostando a HTML5 fuertemente. Veo con buenos ojos todo el esfuerzo que se está haciendo para equiparar las herramientas que se disponen en estas tecnologías abiertas con otras que existen desde hace ya algún tiempo (como Flash), y seguiremos viendo cosas muy interesantes.

En el siguiente video, veremos cómo se puede utilizar Google Web Toolkit, y una nueva librería llamada ForPlay para crear aplicaciones en HTML y JavaScript utilizando el lenguaje Java. El enlace al video está acá y el video lo vean embebido a continuación. También está disponible este resumen escrito de la presentación (PDF).

De la cultura local del videojuego, un video por Paolo Pedercini

Paolo Pedercini, conocido también como Molleindustria, es el desarrollador de juegos como Run, Jesus, Run, Faith Fighter, Oiligarchy, y MacDonald’s videogame. Como ven, un chamo con ideas bien lejanas del videojuego mainstream. De origen italiano, y viviendo en Estados Unidos, ha lanzado este video, para el Game Jam en Italia y para la IGDA, en el que le habla a los italianos acerca del estado de la industria del videojuego en su propio país. Bytejacker tuvo a bien ponernos una traducción al inglés, y sobre el cual me basé para traducirlo al español. Cualquier parecido con lo que ha pasado por acá es pura coincidencia 😉


Video en Vimeo.

«Hola a todos, mi nombre es Paolo Pedercini, y he estado desarrollando juegos alternativos desde 2003 bajo el seudónimo de Molleindustria. Por algún lado leí que «Molleindustria es probablemente el mejor estudio italiano de videojuegos fuera del país». Y debería estar orgulloso de eso, pero la idea de que un tipo de 29 años que está haciendo juegos de Flash en su tiempo libre es «la cosa más relevante que este país puede ofrecer al mundo» me pone realmente triste.

Italia necesita tener presencia real en la industria de los juegos. ¿Quién le dio el derecho a un grupo de Canadienses de decirnos de qué se trata el Renacimiento? [n.t. Assassin’s Creed: Brotherhood, de Ubisoft] ¿Y por qué deberíamos estar sujetos a una adaptación patética de la Divina Comedia hecha por un montón de idiotas norteamericanos? [n.t. Dante’s Inferno, de Electronic Arts]. ¿Y por qué ninguna compañía italiana nos está educando sobre la violencia y la tragedia del crimen organizado y en vez de ello nos «aleccionan» con juegos que simplemente perpetúan los estereotipos producidos por las películas y series de TV de Hollywood? [n.t. The Godfather, de Electronic Arts].

He escuchado esta historia tantas veces: en Italia no hay una industria de los juegos «propiamente dicha». No hay infraestructura. No tenemos el conocimiento apropiado. No hay dinero. Y la única solución parece huir del país e irse a los Estados Unidos, a esas ciudades donde se ubican los grandes estudios de producción. Bueno, he vivido por unos años en EE.UU. y te puedo decir que las cosas aquí no son tan idílicas como podrías pensar. He visto cosas que ustedes, italianos, no podrían siquiera imaginar. He visto chamos de 25 años renunciando a sus trabajos en Rockstar Games. Modeladores 3D de Grand Theft Auto que se cansan y se van, solo para hacer rendering en firmas de arquitectura, para que puedan tener una vida social, ustedes saben. He visto programadores renunciando a su posición en Electronic Arts porque no tienen chance de desarrollar sus propios proyectos. He visto diseñadores de juegos jóvenes que ni les importan las ofertas de trabajo de grandes estudios.

Bueno, la buena noticia es que no necesitamos más una industria del juego para crear juegos. El proceso de concentración de las grandes corporaciones del videojuego que comenzaron hace 15 años ahora se ha enlentecido, o incluso revertido. Ya no tiene sentido tratar de igualarse a un modelo opresivo de producción dictado por la Ley de Moore. La innovación en los juegos significa más que agregar la más reciente tecnología a tu proyecto. O comprender hojas de cálculo.

Además, los gustos y sensibilidades de los jugadores están cambiando. Para mucha gente, el día de hoy, el número de polígonos en la pantalla realmente no importa. Las herramientas de producción se vuelve más baratas y accesibles. Es más fácil para los jóvenes desarrolladores entrar en la escena. Sobretodo, los canales de distribución se multiplican. ¿Quién necesita tiendas llenas de cajas? ¿Quién necesita intermediarios sin personalidad, miedosos y conservadores, asustados de la innovación, que tienen control completo de lo que va (y no va) a los estantes? No necesitamos encadenarnospatrón, para lanzar una compañía sólo para desarrollar algo. ¿Adivinen qué? Los mejores y más interesantes juegos de los últimos años han sido producidos por equipos pequeños e independientes sin oficinas.

Volviendo a Italia, creo que la precariedad, la alta tasa de desempleo, un sistema académico que literalmente se está cayendo nos está dando, paradójicamente, la más importante de todas las materias primas: tiempo libre. Tiempo libre para desarrollar nuestros propios proyectos, autónomamente… Proyectos que puede que fracasen, seguro, pero el fracaso no es necesariamente malo. El fracaso es parte del proceso de aprendizaje, de probar las cosas… Es también una buena manera de conocer gente, de hacer conexiones.

Es tan común que en Italia, si eres menor de 30, no tienes futuro. Y sin embargo, este país, este país de mafiosos, racistas, charlatanes, le ha probado al mundo que puede obrar milagros, cuando menos lo esperas. Piensa sobre el movimiento del Neorealismo, la contribución más significativa de Italia al cine. Comenzó justo después de la II Guerra Mundial, cuando la industria del cine estaba en ruinas. Los directores neorealistas contrataron actores no profesionales y comenzaron a hacer filmes con las herramientas que tenían a mano, dejando los éxitos de taquilla y las producciones épicas, y decidiendo filmar lo que veían en las calles de sus ciudades. La influencia del Neorealismo italiano sobre el Nouvelle Vague de Francia, el Cine Libre británico fue inmensa. Incluso ahora, continúa inspirando a cineastas documentales en todo el mundo.

Seguro, la Italia contemporánea es tan diferente a la Italia post-guerra. No hay tensión real, ni deseo de cambiar el status quo. No urge abrazar la democracia, una sensación que se sentía tan vívidamente después del conflicto. Vivimos en medio de un desierto cultural creado por más de 30 años de la supremacía de Berlusconi, de la videocracia de Berlusconi.

Pero no olvidemos que las industrias culturales no operan en un vacío. No están separadas una de otra. La innovación sólo puede ocurrir en un contexto. Por ejemplo, cuando la scooter Vespa era un fenómeno mundial, [Carlo Emilio] Gadda estaba trabajando en la corporación RAI, [Italo] Calvino y [Cesare] Pavese estaban trabajando en la compañía publicador Einaudi, y films como Alemania, Año Cero estaban pasándose en un cine local.

La era de Berlusconi puede estar llegando a su fin. O quizás no. De todas formas, es crucial forjar alianzas con todos esos enclaves culturales que están resistiendo la idiotez penetrante. Si no puedes encontrar diseñadores de juegos válidos en Italia, bueno, enonces mira a todos lados, comienza a trabajar con diseñadores gráficos, artistas de novelas gráficas, músicos… Las mejores cosas de la escena indie que ha creado no son esos jueguitos pequeños y locos. Los productos reales son amistades, relaciones, situaciones… Este tumulto está produciéndose en línea y fuera de ella, a través de eventos y exhibiciones y conferencias y reuniones y foros y concursos y game jams…

Quiero decir, miren a Suecia, por ejemplo. Y todos los países escandinavos que tienen un número increíble de desarrolladores jóvenes, una vibrante escena que se materializó de la nada… Italia debería inspirarse de esta gente. Así que la conclusión es que la «mentalidad perdedora» de Italia no tiene razón para existir más. Tomen la mentalidad DIY del punk: «Aquí hay un acorde, aquí hay otro acorde, aquí un tercero. Ahora ve y forma una banda». ¿Mi sugerencia? «Aquí hay una computadora, aquí una conexión a Internet, aquí un poco de software libre, ahora ve y haz un juego.

…Y por favor: ¡Aprendan inglés!

— Paolo Pedercini, traducido al inglés por Matteo Bittanti, traducido del inglés por Ciro Durán

(via edmundito)

PlayPower lleva aprendizaje y entretenimiento a economías emergentes usando computadoras de bajo costo

Hay gente que definitivamente ve oportunidades donde los demás ven basura. Confieso que siempre he visto estas consolas de bajo costo,  como el PolyStation, entre otras, como reemplazos baratos de consolas establecidas, con nombres similares a éstas con el fin de confundir a compradores incautos que buscan un regalo para sus seres queridos y ven en esto una alternativa costeable. Estas consolas están basadas en procesadores de 8 bits, por lo que su calidad en gráficos y en interactividad dista mucho de los estándares de 2011, para acercarse más a los de 1985.

Y verán, la piratería, que es algo tan común en estos países latinoamericanos, en cierta forma implica que el producto pirateado es siempre de bajo costo, una alternativa «para enseñar» pero que muy probablemente no tiene la misma calidad que el original, y que por lo tanto no tiene la misma utilidad. Pero lo que no había observado es que en el caso de estos aparatos digitales hay tanto potencial para explorar, utilizándolos con un genuino propósito de llevar conocimiento y entretenimiento.

Como dice Derek Lomas, fundador de PlayPower.org y el expositor del video que les pasaré a continuación, estas computadoras de 8 bits suelen llevar juegos bastante cutres, y sin embargo, cuando nosotros vivimos la era de los 8 bits, jugamos juegos buenísimos: Carmen San Diego, Maniac Mansion, etc, etc, etc. Si la mayoría de estos juegos son considerados abandonware, en un estado del copyright que impide su libre distribución pero que ya no representan una fuente económica para sus creadores, ¿por qué no llevar estos juegos a estas computadoras de bajo costo? ¿por qué no incluir un intérprete de BASIC (o de algún otro lenguaje más moderno) que enseñe a los niños de países en desarrollo a programar?

Me pareció una idea tan genial que me veo obligado a compartir el video con ustedes. Una excelente idea expresada en solo 5 minutos:


(Vimeo en Poptech)

Video de la Charla de la Unimet: Desarrollando videojuegos en Venezuela


Video en Vimeo.

Este es el video de la charla que di ayer. Dura 70 minutos. Por cierto que cometí un pequeño error en la edición del video y al inicio dice que la charla se dio hace 6 años 🙂 pero no, fue ayer.

Quiero agradecer a los asistentes, pero también quiero agradecer algo que me di cuenta mientras editaba el video: salvo el video del keynote del Global Game Jam, todos los videos de los juegos que mostré fueron hechos por venezolanos. A todos ellos, a la gente que ha participado en el Caracas Game Jam, a los que se han arriesgado y formado su propio estudio de videojuegos, a la gente que hace juegos por placer: gracias. Sin ustedes sencillamente no tendría nada que mostrar. Con ustedes puedo llevar ese mensaje de que en el país sí se puede hacer desarrollo, y de que es necesario que exista antes de que alguna comercialización o industria pueda existir. Espero poder seguir llevando ese mensaje.