
«Yo creo que soy el único venezolano que está haciendo videojuegos»
Esta es una creencia generalizada entre los desarrolladores locales de juegos. Así se inicia un hilo en un foro de la IGDA. Y más o menos es la premisa que está en los correos que he intercambiado con otros desarrolladores. Yo creo que es hora de desechar este pensamiento y dar a conocer nuestra presencia.
En lo personal, pasé toda la carrera universitaria pensando esto, y a pesar de haber visto una materia electiva con buena asistencia, no cambió mucho mi manera de pensar. Es cierto que en Venezuela existe una problemática social y política que es imposible ignorar, y que te hace pensar: «debería estar trabajando para vivir»; aparte de la poca cantidad de empresas . Pero también es cierto que los videojuegos representan un mercado muy grande, una fuente de trabajo que emplea gente con muchas habilidades, y que, para qué negarlo, representa también un tipo de empleo muy atractivo para muchos jóvenes. Los videojuegos por ser como son, interesantes, impresionantes, divertidos, atraen a una gran cantidad de gente dedicada y apasionada por este tipo de producto.
Sin embargo, he estado hablando por correo con varios de por acá. Estamos desperdigados por aquí y por allá, trabajando aisladamente. El talento existe y hay que ponerlo en funcionamiento. Sirva este post para abrir la conversación y constatar si realmente hay tan poca gente como parece.
* Foto por fdecomite
A pesar de ser la octava encarnación de Mario Party, es la primera vez que yo juego algo de esta naturaleza. Mario Party 8 es la representación de los «Party Games«, o juegos de fiestas, diseñados especialmente para jugarse entre varias personas. Mario Party es constantemente una competencia entre los jugadores, obliga a cada uno a traicionarse y hacer lo que sea por ganar.





